- Se aprende además, que a veces hay que pagar un precio por tener buenas intenciones, por lo tanto una reflexión se genera en la mente: el equilibrio de la vida hará sentir así a esa persona cuando su buena fe esté elevada a un número muy alto que no saldrá beneficiado en la ruleta de los sentimientos positivos y todas esas palabras que no fueron certificadas con detectores de mentiras y mala onda, volverá a su lugar de origen. Pero eso no importa en absoluto, ya que no quedan sentimientos y no hay que hacer ninguna tarea nunca más: esa persona hará todo lo necesario para devolver a su cuerpo esos sentimientos malos.
- Que bien que nos comunicó de la mejor manera que no es una persona nada compatible con las buenas intenciones: se fue.
- El psicólogo argentino Diego Perdomo (Zambayonny) expresa una de las características de estas situaciones de una manera muy diplomática.
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