Cuento motivador

Marcolandia

Cuento motivador que despide orgullo, amor propio y autoestima positiva. Describe los actos de un hombre que lleva a cabo acciones con lógica de la disciplina de un narcotraficante (obviamente sin violencia ni actos ilegales).

El silencio se apoderó de la charla cuando él dijo una frase que necesitaba una respuesta recíproca para estar completa. Pero no pudo quedar así: estuvo muy sola durante 90 segundos. Ninguna palabra positiva, cariñosa, buena onda o al menos divertida se escuchó salir de la boca de la chica que lo acompañaba: todo lo contrario, se calló como un mosquito asfixiado por Raid. Sus gestos acompañaron el pesimismo y la mala onda que la muchacha expresaba: una mirada lo más alejada posible de él, fingiendo interés en una vidriera con zapatos horribles y a precios que ella jamás podría pagar, al menos que tenga la gran suerte de tener un novio narcotraficante.
Por suerte, la respuesta a esa negativa reacción de la mujer cagadora, no fue solo recíproca, sino que también fue justa y además se pudo considerar la mejor decisión que tomó el joven en toda la semana. Luego de hacer esto, optó por 328 opciones que también eran 100% acertadas con respecto a la filosofía de tener una "disciplina de narcotraficante": todas las acciones que llevó a cabo durante ese mes, ninguna de ellas tenía en cuenta la existencia de "la chica sin respuestas recíprocas".
Cuando la tranquilidad llegó a su mente y pensamientos, logró que la justicia lo acompañe: al pasar los 90 segundos con un silencio muy feo e indignante, el muchacho se acercó a la cara de la chica con la distancia mínima y suficiente como para que entienda y escuche sus palabras claramente:
-Chau. Suerte en tus proyectos- Le dijo sin ningún gesto o emoción en la cara. Giró 90º sus talones en dirección contraria a la cara de la joven y se alejó con un paso tranquilo y relajado.

Si hoy en día se le pregunta por esta persona a él, casi ni se acuerda. Tiene huevos.

2012-03-11 21:18:00